España & Lourdes

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Relación de lugares y figuras destacadas de la cristiandad en la Península Ibérica

Aparición de la virgen. Pontevedra.

Ya convertida en monja, Sor Lucia vivió en un convento de esta bella ciudad gallega. Igual que le sucediera en Fátima, la virgen le honró con su presencia y en la celda conventual donde esto sucedió hoy hay una pequeña capilla al cuidado de una humilde comunidad de religiosas.

Apóstol Santiago. Santiago de Compostela.

Después de haber predicado en el más apartado rincón de la geografía del imperio romano y de haber sido ejecutado por Herodes Agripa en Palestina, su cuerpo fue traído de vuelta a España por dos de sus discípulos. Ocho siglos después el cuerpo del apóstol fue descubierto y desde entonces, millones de peregrinos de todos los lugares del mundo han visitado su sepulcro en la mística ciudad compostelana.

Virgen de Covadonga. Covadonga (Asturias)

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Enclavado en el hermoso paraje del Parque Nacional de los Picos de Europa, el Santuario dedicado a la virgen actúa como faro de la fe. Aún se dan misas en la gruta donde en el año 722 se apareció la virgen al ejercito de Don Pelayo. Gracias a la ayuda divina, esta batalla se convirtió en la primera victoria de los ejércitos cristianos contra el invasor islámico. Tras ella, Don Pelayo se convirtió en el primer rey de España y la reconquista comenzó su lento pero inexorable caminar.

San Isidoro. León.

Después de la invasión de la península por las huestes islámicas, el cabildo sevillano decidió enviar los restos de San Isidoro a lugares más seguros en el norte peninsular. Allí se levantó en el siglo XI una de las obras maestras europeas del arte románico. Nada era suficiente para honrar a uno de los sabios de la iglesia cuya obra “Etimologías” está considerada como la primera enciclopedia de la historia y que fue de lectura obligada en las universidades europeas a lo largo de toda la Edad Media.

Santa Teresa. Ávila

En esta impresionante ciudad amurallada, cada monumento nos recuerda alguna etapa de la vida de la santa que aquí nació en el año 1512. El monasterio de la Encarnación, donde pasó muchos años de su vida, es el lugar más santificado con la presencia de Cristo después de los Santos Lugares. Fue la primera mujer nombrada Doctor de la Iglesia y sus escritos y poemas nos permiten acercarnos a su pensamiento y a su sensibilidad a pesar de haber transcurrido más de cuatrocientos años desde su muerte.

Virgen de Guadalupe. Guadalupe. (Cáceres)

En un marco natural incomparable se levanta el monasterio gótico de Guadalupe. En un momento difícil de la reconquista cristiana se apareció la virgen a un pastor y esto dio fuerzas a las tropas cristianas, cuyo rey después de la batalla del Salado mandó construir este cenobio jerónimo. Ante esta imagen del siglo XII se convirtieron al cristianismo los primeros indios venidos de América tras el descubrimiento. Desde entonces es la patrona de la Hispanidad y el 12 de octubre se celebran aquí solemnes procesiones de hermanamiento con América.

San Fernando. Sevilla

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Toda la ciudad de Sevilla gravita alrededor de la figura de este rey santo. Fue una baza fundamental en el avance definitivo de la reconquista durante el siglo XIII, sus grandes muestras de piedad y su respeto a la moral cristiana le valieron el calificativo de Santo y en 1671 su ascenso a los altares.

San Juan de la Cruz y Santo Domingo de Guzmán. Segovia.

Además de las obvias bellezas de esta ciudad castellana dos veces milenaria, se añaden otras cualidades espirituales de innegable valor. Aquí está enterrado San Juan de la Cruz, amigo de Santa Teresa, uno de los mejores poetas en lengua española y doctor de la iglesia. No muy lejos del convento donde está enterrado San Juan, se halla otro monasterio donde aún se conserva la cueva donde, en 1218, vivió en penitencia Santo Domingo de Guzmán, fundador de la orden de los dominicos y a quien la iglesia atribuye históricamente la creación del santo rosario.

Virgen de Montserrat. Barcelona.

No muy lejos de la capital catalana, encaramado en un monte de apariencia singular y que da nombre a la virgen, se levanta este centro espiritual de capital importancia en la historia de España. Ante la imagen de esta virgen se reafirmó en su vocación religiosa San Ignacio de Loyola y han sido millares de peregrinos de todos los lugares los que, como él, han venido en una u otra época a dar testimonio de su fe y a rezar a esta bella imagen de inusual belleza.

San Isidro Labrador. Madrid.

SAN ISIDRO (1)

A casi mil años de su nacimiento en lo que no era más que una villa sin importancia, la figura de este santo, humilde y labriego, parece que no conoce fronteras y es venerado en muchísimos países por los gremios de agricultores. Aún se puede visitar el pozo donde, según la tradición, obró uno de sus milagros. Su cuerpo incorrupto se expone a la vista de los fieles el día de su fiesta, el 15 de mayo.

Virgen del Pilar. Zaragoza.

A orillas del río Ebro, el año 40 d.C., en la ciudad romana de Caesar Augusta, se trasladó en carne mortal la Virgen María para animar en su predicación al mismísimo apóstol Santiago. Le trajo un pilar de mármol y le pidió que sobre él edificara el primer templo dedicado a ella en todo el orbe cristiano. Los sucesivos templos que se han levantado en ese mismo lugar siempre lo han hecho sobre esa columna hincada en la tierra por ella misma hace casi dos mil años.

San Ignacio de Loyola. Loyola. (San Sebastián)

Sólo un año antes del descubrimiento de América, nació San Ignacio de Loyola en la torre que aún está en pie en Azpeitia, su pueblo natal. Después de una juventud alocada y guerrera, se convirtió a Dios en este mismo lugar. Su habitación se ha reconvertido en capilla y allí se celebran misas, honrando de esa manera al que fundara en 1540 la Compañía de Jesús y que llevó, de mano de sus sacerdotes jesuitas, la palabra de Dios hasta el confín más lejano del planeta.

San Francisco Javier. Javier. (Navarra)

En un castillo propiedad de su familia que se alza en pie, nació a principios del siglo XVI quien estaba llamado a conocer a San Ignacio y a cofundar con él la orden jesuítica. No paró de viajar por el mundo llevando la palabra de Dios y en el oriente encontró la muerte en 1552 después de haber evangelizado la India, el Japón y de haber intentado, en vano, predicar en la impenetrable China. Es el santo patrón de la fe y de oriente y, junto a Santa Teresa del Niño Jesús, también lo es de todas las misiones.

Santo Domingo de la Calzada. La Rioja.

Este santo protector de los peregrinos, murió en el año de 1109 no sin antes haber levantado puentes, calzadas y un hospital. Toda su vida estuvo al servicio del peregrino que marchaba a Santiago y fue en esta ciudad que lleva su nombre donde se produjo el célebre milagro del ahorcado. Para rememorar este suceso se guardan en el interior de la catedral de Santo Domingo un gallo y una gallina de color blanco en un bello gallinero renacentista.

San Juan de Dios. Granada.

Aunque portugués de nacimiento, Granada fue su ciudad de adopción. Fue aquí donde, ya con 40 años y después de una vida guerrera y licenciosa, decidió fundar la Congregación de Hermanos Hospitalarios. Esta orden es conocida en todo el mundo como la de San Juan de Dios y sus miembros, los célebres Hermanos de la Caridad, atienden sin importarles su propia salud a todos los enfermos que necesiten su ayuda. Aún es posible visitar la habitación donde murió y también la iglesia de San Juan de Dios, obra cumbre del barroco granadino, donde se hallan sus sagrados restos.

El Cid. Burgos.

A pesar de los difíciles momentos en los que le tocó vivir, de lo inestable de la situación política de la edad media castellana, este caballero nacido en el siglo XI, no lejos de la capital, siempre supo mirar por el bien de la comunidad cristiana. Fue un referente a lo largo de toda la reconquista y se convirtió en un espejo donde se habrían de mirar todos los que lucharon por la cruz y contra la media luna. De esa vocación cristiana se levantaría, poco más de un siglo tras su muerte, una de las más impresionantes catedrales góticas de la cristiandad y allí, bajo el cimborrio, están sepultados él y su mujer, Doña Jimena.

Virgen de Lourdes. Lourdes (Francia)

A pesar de no estar en la península Ibérica, la aparición de la virgen en esta localidad pirenaica tan cercana a la frontera española entra de lleno en el ámbito de la devoción ibérica mariana. En 1858, la niña de 14 años Bernadette Soubirous recibió la visita de la Virgen María. Desde entonces, son milloneslos fieles de todos los lugares los que peregrinan a este santo lugar y beben el agua milagrosa que brota de las fuentes cercanas a la gruta donde apareció la Virgen. Una basílica de finales del siglo XIX se construyó para honrar y glorificar su memoria.

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